A veces pareciera que para cerrar ciclos uno tiene que volver a los mismos lugares por los que alguna vez circulamos.

Para avanzar, para construir futuro a veces inevitablemente necesitamos pasar por el pasado, ya sea literalmente, volver sobre nuestros propios pies; o metafóricamente, recordando que etimológicamente significa volver a pasar por las cuerdas del corazón.

No hay manera de seguir sino repasamos, atravesamos, recordamos, honramos, duelamos el pasado. Ya lo decía Faulkner, el pasado esta presente siempre, incluso en este presente.

Somos hijos de nuestro pasado, viviendo en un presente que se proyecta hacia el futuro, la clave está en no olvidarlo, pero tampoco anclarnos en él, ni desesperar por el tiempo porvenir.

Todo pasa en el momento exacto, ni antes ni después. Toda pasa cuando estamos listos, o casi listos para lidiar con lo que nos toca, aunque a veces creamos que no.

Hoy fui a tramitar mi clave fiscal. Si, el placer de enfrentarse con los tramites burocráticos. Agencia 7. Baldomero Fernández Moreno 1259.

¿Porque ahí? Exactamente a 45 minutos de mi domicilio actual. Hace más de 30 años que vivo en Belgrano. Cuando me atienden, la señorita, amorosa, predispuesta, amable, me desarma todos mis estereotipos de lo que podía ser ese trámite. Le pregunto porque me asignaron esa agencia:

-Porque la dirección que figura es Ángel Gallardo 80.

Me quede pasmada. Hace mas de 30 años que no vivo ahí. Exactamente desde el día en que me case . No es casual que las cosas empiezan y terminan en círculos concéntricos, que tuve que volver a mi casa de soltera para cerrar un ciclo y empezar otro, con desafíos nuevos, miradas diferentes, personas que se acercan y se alejan.

Fui a pedir mi clave fiscal, otra clave más, porque vivimos rodeados de claves: la del banco, la del homebanking, la de AFIP, la de Plateanet, Ticketek, Multiplex, la de Jumbo, la del teléfono, la del mail, la del Facebook, la de la computadora, la de todos los lugares en los que interactuamos y nos conocen por la clave: alfanumérica, de 10 dígitos y con una mayúscula.

Vivimos rodeados de claves, pero nos cuesta descifrar cual es la única que importa, la única que es realmente importante: la clave para vivir.

Esa, es la única que quiero aprender, atesorarla bien cerca mío y no perderla ni olvidármela. Es la única que quiero grabar a fuego.

 Todas las otras… pones recordar contraseña y las recuperas.

Hoy es hasta acá. Cortito, preciso, buscando las claves de la vida… ¿me ayudan?