Decidí tomarme una semana de vacaciones totales. Sin ninguna obligación de tiempos, encuentros, pagos que vencen o libros por leer.

Viaje en familia a las Termas de Rio Hondo, es el segundo año que lo hago, con mi hija, mi nieto y mi hermana. Este año sumamos a mi sobrina Zoe y como frutilla del postre, el ultimo día coincidimos con mis padres.

Nos hospedamos en el hotel Los Pinos, absolutamente familiar y absolutamente poblado de chicos en época de vacaciones de invierno.

Varias generaciones reunidas, casi tantas como la historia del hotel. Hace años que funciona y fue aggiornandose hasta convertirse en el All inclusive que es hoy,con actividades permanentemente, shows, gastronomía de primer nivel, clima espectacular , piletas climatizadas.


Sin embargo, lo que mas prevalece es el espíritu familiar. Ves grupos familiares de tíos, primos, abuelos, que cuentan que vienen todos los años desde que sus hijos eran chicos y ahora traen a sus nietos chiquitos. Ves nietos grandes que acompañan a los abuelos, para darles el placer de estar todos juntos en un lugar pleno de sentido y de historia.

Como era mi rutina ? A la mañana desayuno con mi hermana Cynthia y caminata de 4 o 5 km, visitas al dique, al golf, a las piletas termales, recorrer el pueblo. Encontrarnos al llegar al hotel con la sonrisa de Fidel que nos estaba esperando para empezar el día: pura pileta,besos, mimos y la sensación de descubrir cada día algo nuevo. Es maravilloso ver la cara de los chicos cuando descubren algo que pueden hacer, es un mundo que se les abre. Fidu descubrió el placer de hacer pie en la pileta. parece un dato menor, pero para el significo la diferencia entre estar sostenido todo el tiempo por los brazos de un adulto y la autonomía de manejarse a su ritmo, en un espacio que empieza a explorar y que termina apropiándoselo.

Fue hermoso verlo el ultimo día sumergir la cabeza y decir yo aprendí a nadar, yo se, yo pudi!!

Horas y horas de conversar, divertirnos, contar historias, ver jugar a Fidel, cantar canciones y hacer rondas, conectarnos desde el placer de estar en familia y de volver a ser niños.

A veces, la gran mayoría de las veces el lugar no es tan importante, o directamente no es importante, sino las ganas de desconectar para recolectar con los afectos.

Vacaciones a full, hasta me saltee el día en que publico mi blog.

PD. estoy preparando mi próximo viaje. Se viene ISLANDIA