Se termina el 2018, como escribí en otra plataforma, no fue un año distinto a otros, hubo alegrías y tristezas, perdidas y ganancias, fracasos y logros. Somos nosotros los que transformamos algo igual en otra cosa única, distinta, especial.

Mañana a la mañana voy a estar viajando a India, un viaje con muchas expectativas, muy incierto, muy soñado. Muchos me preguntan con quien viajo, la respuesta fácil es : sola, pero me encuentro allá con un grupo de gente que no conozco, de distintas partes del mundo, con diferente idioma.

La respuesta mas genuina es : conmigo misma, no viajo sola, viajo con mi mejor compañía, yo misma. Nadie me conoce ni me va a conocer nunca mas que yo, nadie va a saber cuando necesito charla y cuando silencio, cuando un abrazo y cuando distancia.

Me encuentro allá con otras personas, no se exactamente cuantas, que seguramente buscan algo parecido a lo que busco yo. El que viaja a la India no es en general simplemente un turista sino un viajero.

Hay una gran diferencia entre ser turista y viajar. El primero busca en el afuera, en los paisajes, en lo que ve con sus ojos. El viajero busca para adentro, en su interior, trata de captar nuevos mundos y nuevas culturas con todos sus sentidos para poder percibir como esos contactos lo transforman.

El primero puede volver tal como se fue, lleno de fotos, selfies y anécdotas de restaurantes y hoteles. El segundo inevitablemente va a volver transformado; el viajar te toca fibras intimas y si les das permiso para mostrarse se produce un cambio.

Supongo, que me voy a encontrar con viajeros, con los que evidentemente algo me une, hay una búsqueda que nos lleva a este encuentro. Prometo compartirles mis experiencias y me encantaría recibir de ustedes comentarios, preguntas sugerencias.

Puedo entonces decir que mañana me voy de viaje, conmigo y con ustedes;los llevo conmigo. Vamos al encuentro de nuevas vivencias.

Feliz 2019 para todos…. nos reencontramos en Chenai, el día 3 de enero!!!!