No hay dudas que este va a ser recordado como el año de la pandemia, de las cuarentenas eternas, de haber estado separados de hijos, nietos, padres, amigos. No hay duda que todos recordamos que estábamos haciendo ese 20 de marzo cuando se decreto la cuarentena obligatoria. En ese momento la llamábamos así, cuarentena a secas, mas tarde vendría el ASPO, DISPO, FASES, y demás yerbas.

Al principio estaba desconcertada, no me imaginaba que iba a hacer 24 horas al día en mi casa, a pesar de que soy una persona a la que le encanta estar en casa. De a poco fui armándome rutinas y hasta empece a encontrarle los beneficios a esta paz impuesta desde afuera.

De todas maneras, no era de esto de lo que quería escribir en este posteo, intuyo que mi reflexión de fin de año va a estar tenida de este tema y lo dejo para la semana próxima. Me resulta muy mezclado este posteo, tan cerca de fin de año, en un año tan particular, con tanto aprendizaje a cuestas y a la vez con tanto proyecto para el ano que viene.

Habrá un año que viene diferente? Es esta la nueva normalidad? este aprender a manejarse en la incertidumbre, en la incerteza? Al fin y al cabo el Covid no vino a decirnos nada nuevo, solamente cosas que ya sabíamos pero que a veces olvidamos, o que no queremos recordar: La Vida es incierta, no hay certezas absolutas, viví el presente, exprimilo aprovéchalo, disfrútalo.

Parece ser que tanta filosofía New Age no estaba equivocada, pero como nos negamos a escucharla e incorporarla en nuestro modo de vida decidió mandarnos pruebas concretas, medibles, cuantificables y para mayor desconcierto, a nivel mundial. En esto nos igualamos todos: ricos, pobres, países desarrollados, países pobres, Europa, Asia , África y América. Es cierto que cada uno lo transito con recursos y confiabilidades en su sistema de gobierno diferentes, pero el mensaje fue parecido para todos: A Vivir el presente mientras se pueda, a no pretender controlar todas las variables, a transitar la incertidumbre.

Y allá vamos todos, comentando proyectos frustrados, viajes cancelados, festejos postergados, y entendiendo que somos incapaces de controlar todo, que no somos tan omnipotentes como creemos, que a veces, si a veces es cuestión de suerte. Esa palabrita que tiene tan mala suerte en nuestros modelos racionales, enfermarte o no también es cuestión de suerte.

Entonces, que hacemos con nuestros proyectos? Dejamos de sonar? dejamos librado todo al azar, a la suerte?improvisamos permanentemente? Creo, y es mi humilde opinión que se trata de seguir adelante, ilusionándonos, armando proyectos pero con la idea de que son eso ideas, ilusiones que pueden darse o no, que nos da placer pensarlas pero que no tienen que ser rígidas, inamovibles, que todo va modificándose y cambiando, que esa es la vida misma: continuo cambio y que no necesariamente tiene que frustrarnos sino obligarnos a sacar nuestros mejores recursos para transformar las crisis en oportunidades.

Circula un refrán que dice: La mejor manera de hacer reír a Dios es contarle tus planes a futuro.Seamos menos dioses y mas humanos, aceptemos lo que podemos hacer hoy, disfrutémoslo, transitemos la vida sorprendiéndonos de lo novedoso, valorando lo cotidiano, resignificando lo chiquito, lo común, lo de todos los días.

Hoy , cuando falta tan poquito para terminar el ano de la pandemia creo que todos los que pensamos y reflexionamos en este tiempo, los que abandonamos el modo queja para armarnos otra realidad, nos estamos convirtiendo en mejores personas, en humanos mas conscientes.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos!! Que asi sea