Ya hace más de tres semanas que estoy fuera de Buenos Aires. Los que me conocen saben que me encanta viajar, realmente es una de las cosas que más me gustan pero que llega un punto en el viaje que ya quiero volver. Siempre digo que mi ideal sería viajar 15 días, volver por unos dias a mi casa, mis afectos, mis rutinas y volver a emprender viaje…

Ya estoy en el límite, ya extraño mi cama, mi te de la mañana, ni que hablar de lo que extraño a Dana y a Fidu, que por suerte me llama, me manda fotos y dibujitos y me dice bela munkinak por telefono… pero, no puedo dejar de decirlo, es un viaje soñado, un antes y un despues…

Fueron dos viajes en uno, la primer parte sola, probando nuevos desafíos, encontrándome con mis silencios,mis propios intereses, mis lecturas, mis tiempos y la segunda con mis hijos varones, con charlas profundas, intrascendentes, chistes, canciones, proyectos, volver a jugar con ellos como cuando eran chicos, y a su vez descansar en ellos sabiendo que son grandes.

Portugal fue una fiesta para los sentidos. Viajo en auto, en tren, camino, entró a una iglesia, miro el mar, recorro un convento, todo me sorprende, me gusta, me interesa, me despierta curiosidad.

Más allá de los lugares que recorrí ,a cual mas lindo , un capítulo aparte merece la comida. Soy gorda de alma lo reconozco, pero creo que comer es parte del viaje: probar las comidas típicas, pedir recomendaciones, hablar con los mozos y preguntarles qué nos aconsejan comer.

En Portugal comi espectacularmente bien, todo es gustoso, todo es fresco, da la sensación de que todo es casero y que a la gente le gusta mostrar lo que saben hacer. El otro dia fuimos con los chicos a un restaurante en Oporto, atendido por su dueña. Nos recomendó que pedir y todo fue delicioso. Cuando nos estábamos yendo, la saludamos, le agradecimos y nos pregunto que comimos de postre. Le dijimos que no pedimos nada porque ya estábamos satisfechos, no acepto esa respuesta. Nos volvió a sentar en la barra y nos invitó con un mouse de maní imperdible:

-no pueden irse de mi restaurante sin comer postre. Es mi regalo.

Desde hace dos días estamos en Oporto, la segunda ciudad mas importante en Portugal, después de Lisboa, la capital. Se recorre caminando, pero una de las cosas más hermosas es perderse en sus callecitas, entrar a las capillas, las iglesias, la Catedral, subir hasta los miradores, caminar por la orilla del Río Duero.

Ayer entramos a una iglesia preciosa, pensando que entrabamos a la Catedral, que estaba enfrente pero subiendo unos cuantos escalones más. La recorrimos, subimos a su torre, y cuando estábamos saliendo el señor que nos cobró la entrada, se acerco y nos preguntó:

-Les gusto? Estan contentos?

cuando le contestamos que sí, que era muy bonita y nos contó un poco la historia del lugar, dijo:

_que suerte, no me gusta que la gente que visita no esté contenta con lo que ve, se sienta frustrada y piense que no vale la pena. Gracias!!

En cada lugar que fuimos fueron super amables, dispuestos a ayudar, a aconsejar, a mostrarnos, a recomendar una comida, una visita, un camino para recorrer. Quizás es por eso que me gusto tanto Portugal. Podria contar un montón de lugares a los que fui, son los que están en las guias de viajes, son los recorridos de los walking tours, son los que te va a recomendar cada uno que haya visitado estas ciudades… prefiero compartirles lo que sentí, lo que siento, lo que no quiero dejar de sentir.

Hoy a la tarde fuimos a jugar al mini golf, un lugar divino, con una vista al río Duero, precioso. Volvimos a ser chicos por un rato, festejando cada vez que entraba la pelotita y compitiendo para ver quien ganaba. Para nuestra sorpresa, había muchísima gente. Algunos del lugar, con sus propios palos y pelotitas que nos daban consejos sobre técnicas de juego. La pasamos espectacular…

Portugal me transmitió una corriente de familiaridad, de afecto, de ganas de compartir. Es una constante en este viaje y empiezo a pensar que es verdad la frase que dice algo asi como que si estás receptivo, si estas dispuesto a abrirte y aceptar al otro, hay una conexión, hay una corriente de comunicación que trasciende países, fronteras e idiomas…

Namaste, Obrigado, Gracias, Nanri, Nandi….nos vamos entendiendo….