Apenas termina el festejo de año nuevo y mientras todavía están las copas del brindis esperando para lavarse o darles una repasada antes de guardarse hasta el próximo festejo yo ya estoy planeando mi cumpleaños. Es como un combo en el ultimo tiempo: 31 y 8 … todo junto y tengo que reconocer que me encanta festejarlo.

Los que cumplimos en vacaciones de verano formamos una especie de cofradía, basta decir la fecha para que entendamos algunas de las sensaciones que el otro experimento en cada cumpleaños infantil, e incluso en la adolescencia cuando nunca estabas muy seguro si tus amigos estaban en Buenos Aires (en mi caso) o si justo habían salido de vacaciones. Tenemos una conexión, sabemos lo que significa tener que festejar en otra fecha que no es la propia, por ejemplo en Marzo cuando empiezan de nuevo las clases, el tener que renunciar a repartir caramelos a los chicos del grado y a las maestras el día de tu cumple, u organizar un festejo sin saber si vamos a ser 20, 10 o 5.

Mis recuerdos infantiles van desde pasar en algún lugar sola con mi familia o festejar con un montón de desconocidos en la playa. Mi mama llevaba torta y todos los vecinos de carpa o incluso alguno que estaba jugando en la orilla del mar me cantaba feliz cumpleaños, soplaba conmigo las velitas y aparecía en mi foto del festejo. Siempre digo que tengo fotos con los desconocidos de la playa, Seria una buena historia para un cuento que algún día alguno se reconozca en esas fotos viejas y retomemos un vinculo….¨yo estuve en tu cumple esa vez en Villa Gesell

Con el tiempo la realidad fue cambiando, viví unos años en Israel donde mi cumpleaños se festejaba en pleno invierno, en plena cursada del año lectivo, volví a la Argentina pero ya nadie se tomaba un mes entero de vacaciones, tuve hijos que siempre en enero estaban de campamento y por eso arbitrariamente cambie la fecha de mi cumpleaños al 15 de enero cuando ya estaban todos de vuelta.

Siempre, siempre mi cumple estuvo asociado a festejos, nunca concebí que pase como un día mas, siempre sostuve que mientras hubiera motivos para festejar estamos obligados a hacerlo. No hay que dejar pasar ninguna oportunidad de reunirse con los que uno quiere, de celebrar la vida, de agradecer por lo que somos y lo que tenemos.

Este cumpleaños, en pandemia fue casi casi tal cual como lo imagine, al aire libre, viendo como el día empieza a dar paso a la noche, rodeada de la gente que me acompaño durante este cuarentena eterna, compartiendo un momento de meditación todas juntas, pidiendo deseos y sueños en una ronda de mujeres que quiero y que me quieren.

Ya hace muchos años que no festejo con los desconocidos de la playa, ya hace muchos años que elijo elijo muy pensada y sentidamente con quien quiero estar ese día, ya hace muchos años que los que están lejos se hacen presentes de alguna manera y sentimos por un ratito que estamos juntos, ya hace muchos años que elijo y diseño exactamente como quiero que sea ese día.

Es cierto, que a veces la vida nos enseña que no todo es exactamente como queremos que sea, que hay margen para el imprevisto, para la sorpresa, a veces buena y a veces no tanto, que podemos planificar pero no siempre controlamos todo…y sin embargo FESTEJAMOS, siempre festejamos, la vida, la amistad, los sueños concretados y los sueños por venir.

Mi cumple fue feliz, muy muy feliz y no solo en la canción, y como dijo hace poco tiempo un amigo en una cena: cumplir años es cumplir con uno mismo, y si sentimos que lo estamos haciendo, que somos fieles a nosotros mismos… Siempre va a se un CUMPLEAÑOS FELIZ!!!!!