Hace un año, exactamente un año estaba en Polonia, Marchando por la vida y escribia esto que hoy quiero transcribirles:

Auschwitz – Birkenau.
3 km separan un campo de otro, poco menos de una hora encolumnados detrás de banderas de distintos países pero aunados en un solo sentimiento: estamos de pie, enteros cantando y diciéndole al mundo que Am Israel jai.
La marcha se abre paso a plena luz del día, con las cabezas erguidas, como un recordatorio de lo que fue, pero la desesperanza, el paso lento, la amenaza constante es reemplazada por las sonrisas, las risas, los abrazos y los cantos de más de 12.000 personas marchando por la vida como una sola, llevando con nosotros el alma de un pueblo y trayendo nuevamente a este lugar a los que ya se fueron, a los que no pudieron decirlo con su propia voz pero dejaron la huella para que nosotros hoy podamos decir : estamos de pie.
Por ellos marchamos, por nuestros abuelos, pero también por nuestros hijos y más todavía por nuestros nietos y bisnietos y así en una sucesión de futuros.
Marchamos por la memoria, por la historia, por el futuro, por el nunca más.
Marchamos porque salga el sol en una Polonia que tiene el color de la oscuridad y la desesperanza.
El sol nos acompaña en nuestro camino, está al lado nuestro diciéndole al mundo que honramos la vida de los que ya no están y la de los que vinieron detrás de ellos, porque la vida, la vida siempre se abre paso, sin preguntar ni pedir permiso.
Volvemos a Birkenau al dia siguiente, ya no había sol, todo era de color gris, todo era llanto y oscuridad. Todo era del color que veian nuestros abuelos cada día al abrir lo ojos y saber que seguían estando en el mismísimo lugar del horror.
Empieza a llover, salimos del campo con la lluvia y el silencio como compañeros.
El cielo llora por nuestros muertos,por cada uno de ellos y nosotros, nosotros honramos su memoria.
Atrás quedó el tiempo de las lágrimas, de la desesperanza y el silencio. El sol y nuestras voces se abren paso: mir zainen do!!!!

Hoy, un año después mi hijo menor marcha por segunda vez, reafirmando que siempre hay un futuro, pero también advirtiendonos que solo recordando el pasado, honrandolo y duelandolo podemos apostar a un futuro.

Amen!!! Shehejeianu ve kimanu ve iguianu la zman haze