Mi día empezó temprano, con ansiedad e incertidumbre. Después de pasear dos días por la capital de Islandia, Reyjavik hoy empezaba un recorrido de 8 dias por toda la isla. Mi grupo, absolutos desconocidos, íbamos a compartir un minibús por toda una semana y mi punto de encuentro era hoy a las 8 ce la mañana en el Bus stop 14, a 3 cuadras de mi hotel.

En una mañana lluviosa, después de desayunar empecé a caminar con mi cartera, mi porta laptop y mi valijita. Me hizo acordar a cuando tenia 18 años y viajaba por Europa, llegando del aeropuerto al hotel en transporte público. Siempre se tiene 18 años en algún rincón del corazón.

Éramos unas 20 personas esperando a que llegaran nuestros respectivos micros, diferentes compañías, diferentes excursiones, mismo horario. Como empezó a llover fuerte, nos refugiamos en un techito que había y dejamos nuestras valijas en plena vereda, a casi media cuadra de donde estábamos. A nadie se le ocurrió pensar que podía pasar algo con el equipaje. Mi preocupación era saber si mi transporte iba a llegar…

A las 8.03 un micro paro y dijo Mónica…. Cargo mi equipaje y ahí conocí am is primeros compañeritos, una pareja de judíos iraníes que abandonaron Iran hace 40 años porque el señor trabajaba en Seguridad en  El Al y lo invitaron amablemente a irse… tenían una hija de 6 meses y decidieron establecerse en Los Ángeles. Hoy tiene dos hijas, un hijo y 7 nietos. Nunca volvieron a pisar Iran, sienten curiosidad por ver los cambios que se produjeron pero el miedo es más fuerte.

Al poco rato subió Anita, una inglesa que vive en Milán. Una mujer japonesa con su hija Jenny que viven en Estados Unidos, otra mujer taiwanesa que vive en Montreal y algunos mas que todavía no termine de registrar. Nuestro guía se llama Dwi, es islandés, vive en Reyjavik, y mientras maneja nos va contando todo lo que puede del país, más los atractivos turísticos que vamos a visitar, las comidas que nos conviene probar y la manera en que nos conviene vestirnos, todo en forma profesional y amistosa.

Islandia es una isla, la naturalezaes dueña y señora, en un mismo dia visitamos cataratas, geyseres, mar, playas de arenas negras, acantilados. Cuando sacamos las primeras fotos de unas cataratas chiquitas que se veían desde la ruta, a través de las ventanillas el guía dijo:

  • No se preocupen si no pudieron sacar. Van a ver muchas mas, mas grandes, mas importantes. Al final del tour no van a querer saber nada mas de cataratas.

No creo que me canse de ver cataratas, siempre pienso que es pura energía y me maravilla mirarlas, pero es cierto que cuando por la tarde estuvimos en Selffos (todo lo que termina en Fos significa catarata) no me importo haberme perdido la foto de las primeras.

Acá una muestra de Selfoss:

Además de tener infinidad de paisajes y bellezas naturales, Islandia tiene todos los climas. El único problema es que los tiene todos en el mismo día. Literal, nunca se sabe como va estar el clima en media hora, o en 10 minutos. Hoy tuvimos lluvia bien temprano, viento, frio, sol, nubes… en fin la única solución es vestirse con capas de ropa. Perdí la cuenta de cuantas veces en el dia me puse y me saque el sweater, lleve gorro de invierno en la cartera y también visera para el sol, guantes livianos y mas tarde me compre un par de guantes gruesos.

La naturaleza tiene su tiempo y su ritmo propio. Las cataratas son un constante movimiento, un estruendo increíble, una fuerza visible imposible de parar.

 El Géiser, que vimos unas horas antes es impredecible, es un movimiento por debajo de la tierra que pronto erupciona, sin lógica, sin tiempo, sorprendiéndonos a todos los que estamos esperándolo con la maquina lista para verlo aparecer. Después por un rato largo, podemos esperarlo y nada.

Lo mismo pasa con las famosas Auroras boreales, tan famosas en Islandia en Invierno. Todavía es un poco temprano para verlas, por lo cual no tengo muchas expectativas que pase, pero hoy el guía nos contaba que hacen falta 4 cosas para que sucedan: oscuridad absoluta, actividad solar, bajas temperaturas y …. Suerte.

No se puede predecir ni controlar la naturaleza. Esta es una de las enseñanzas que me esta dejando este viaje, por eso agradezco lo que veo y lo que no puedo ver, será en otra oportunidad, o no será.

La otra enseñanza es, a pesar de que parece un slogan de propaganda: la oportunidad del encuentro.

Hoy, en nuestra primera cena compartimos charlas, anécdotas, histroias con personas de diferentes partes del mundo , que difícilmente hubiese conocido si no me embarcaba en esta aventura. Fue una cena hermosa, divertida, graciosa, educativa con extraños con los que nos une la curiosidad por descubrir el mundo, y eso incluye obviamente conocer a la gente que puebla este mundo.

 Me voy a dormir con el alma llena y en paz.