Seguimos paseando por Madurai, creo que es la ciudad que mas me gusto en este viaje, o que más la sentí, o que más la camine y la vivi. Quizás tiene que ver con que Ahiti, nuestro guia, y Ashoka, nuestro chofer son de esta ciudad, crecieron acá y sus familias siguen viviendo acá. Se esmeran para mostrarnos lo mejor de su ciudad y la sonrisa les sale sola cada vez que lo hacen.

El dia de mi cumpleaños cenamos con los dos. Ahiti siempre almuerza con nosotras, pero Ashoka no, la compañía para la que trabaja no se lo permite. Mantener la distancia entre los pasajeros y los choferes, ese es el lema. Ashoka nos saluda todas las mañanas con una sonrisa que pocas veces vi en alguien que empieza su dia de trabajo, es lo que decimos una sonrisa de oreja a oreja, nos pregunta cómo dormimos y enseguida se prepara para salir. Good Mornig mam… es lo primero que me dice cada dia…

El auto en que nos busca está siempre impecable, brillante y cuando paramos en algún lugar lo vas a ver siempre sacar su trapito y limpiar el polvo que se puede haber juntado. El esta siempre con camisa blanca y pantalón largo beige, limpio, prolijo. Ama su trabajo, lo cuida, lo respeta y lo transmite con todo su cuerpo.

Lo invitamos a cenar con nosotros el dia de mi cumple. Pidió permiso a su jefe y como era una ocasión especial lo dejaron. Asi pudimos enterarnos un poco mas de su vida. Tiene 25 años, vive con sus padres, pero en dos años se va a casar; a los 27 se supone que los varones se casan. El 90% con matrimonios arreglados por los padres con la ayuda de una astróloga que analiza si los novios son compatibles. Cuando dice que se va a casar sonríe. No nos animamos a preguntarle si ya le eligieron a la novia. Cuenta que quería ser ingeniero pero que tuvo que dedicarse a trabajar para ayudar a la familia. Lo dice sin ningún arrepentimiento, está contento de poder ayudar.

En sus ratos libres juega a juegos electrónicos en el teléfono, mientras espera que terminemos nuestros paseos. Sueña con juntar plata para el momento que se case y también con conocer otros lugares del mundo, sonrie, siempre sonrie.

A la mañana siguiente hacemos un paseo en rickshaw por los barrios de Madurai incluyendo lógicamente el mercado de frutos, cita obligada. No puedo dejar de mirar las caras de las mujeres, de los hombres, de los chicos. les pido permiso para sacarles fotos, todos me dicen que si, me agradecen. me pregunto cual es la historia detrás de cada cara, que piensan, que sueñan, que quieren para sus vidas, para sus hijos.

Tuve la suerte de poder charlar con Ashoka, me encantaria hablar con cada una de las personas con que me cruzo. ellos me miran, yo los miro. Yo me visto de pantalón, ellas están con sus saris, preciosos,coloridos, trabajando, viviendo cada dia, soñando.

Somos tan distintos? Creo que no, creo que en definitiva todos queremos lo mismo, tenemos sueños parecidos.

Algunos necesitamos recorrer el mundo para darnos cuenta que queremos, otros no salen nunca del lugar donde nacieron…