LLegue a Portugal, empiezo a ir volviendo… De que quiero escribir hoy? Que difícil escribir cuando todo es más familiar, cuando estas en una zona de confort, cuando siento que todo me es conocido.

Sabia que esto iba pasar y va a pasar más todavía cuando vuelva a Buenos Aires. En un día tomé 3 vuelos,, me confundi de aeropuerto, un taxista no se porque motivo pensio que era una buena idea llevarme a un museo camino al aeropuerto ( me negue y no le gusto mucho), me revisaron el pasaje tres veces porque Enero estaba escrito en español y no reconocian que era January y asi muy de a poco empecé a acercarme a lo parecido, a lo cómodo, a lo común para mi.

Llegué al aeropuerto de Paris y comí mi primera comida occidental. Mi hermana Cynthia se preguntaba que sería…. Nada muy elaborado: tostadas de pan  francés, queso de máquina y café con leche. Mi desayuno de todos los días… sentir que vuelvo a casa.

A las pocas horas, no fueron tan pocas… me encontré en Lisboa con mis dos hijos varones, un abrazo conocido hizo que sintiera que ya estaba de vuelta. No es estar en casa, para eso falta todavía un poco pero es empezar a volver.

Premonitoriamente o no, esta vacación de 10 días, en Portugal, con Shai y Eial , es una transición. Ayer incluso pensaba que hasta el tema del jet lag se va suavizando, la diferencia con Bs As paso a ser de tres horas y aunque yo sigo despertándome a las 4 de la mañana, empiezo de a poco a adaptarme al ritmo de las comidas y a un sueño un poquito mas organizado.

Y entonces… el desafío, escribir desde lo que me es mas conocido, desde situaciones que no me exigen tanto, que no requieren entender o sentir lo que me es tan diferente. Sabía que esto iba a pasar, y va a volver a pasar cuando este en mi país, mi casa, mi escritorio o mi cafecito donde me gusta desayunar todas las mañanas.

Somos de alguna manera animales de costumbre, repetimos rutinas, nos sentimos cómodos con la idea de que controlamos todo y el desafío, creo, es poder mirar , ver aun en lo de todos los días, las historias mínimas, lo que hacen que cada día tenga algo especial, que a  cada persona que se nos acerca por mas familiar que sea podamos mirarla con ojos nuevos.

Mirarla con ojos niños, dice una canción que me gusta, y de eso se trata. Ajustar la mirada. Mirar como si viéramos por primera vez, sorprendernos como si fuéramos chicos y disfrutar de lo cotidiano como si fuera algo nuevo cada día.

Trato de ponerlo en práctica, hace mucho  que no estoy de vacaciones sola con mis dos hijos varones, o quizás nunca, quizás de verdad es la primera vez y decido entregarme a esta aventura, a reírnos, a recorrer, a descubrir, a que este viaje por ciudades occidentales , con comidas parecidas a las nuestras, con un idioma o modismos que se entienden sea nuevo, que la sorpresa este a la vuelta de la esquina, que el ritmo lo pongan ellos, o entre los tres , que armemos una forma nueva de pasear, disfrutar, conversar y estar juntos.

Me relajo, me dejo llevar por ellos, descanso, disfruto cada charla, cada café, cada foto juntos o separados. Me emociona ver que no son dos chicos a los que llevo de vacaciones sino que somos tres adultos compartiendo una semana porque nos gusta estar juntos, porque nadie nos lo impone, porque disfrutamos y pensamos, sin planificar, sin ansiedad, sin exigencias… cuando va a ser el próximo.

Hablamos de todo, de nuestros amigos, de nuestros proyectos a futuro, de lo que nos gusta, de la incertidumbre, de lo que todos aprendimos este año, de la pareja, de la no pareja, del blog, de lo que paso, de lo que queremos que pase,de lo que no queremos planificar, de lo que esta, de lo que no está….

 Trato de no aplicar viejos esquemas, trato de que no me interese si salimos a la hora que quisiera o media hora mas tarde, que no me preocupe si vimos absolutamente todo  lo que queríamos ver o perdimos algo por el camino, porque nos quedam os sacando selfies, contando chistes, charlando entre nosotros o con otros.

Quiero aprender a mirar distinto y en eso estoy. Mañana les cuento algo de Portugal pero empiezo a entender que en esta parte del viaje, lo importante no son los lugares físicos, sino los espacios que empiezo a abrir dentro mio y que me dejan ver a los que me acompañan de una manera nueva.

Me fundo en el abrazo de mis hijos, descanso, siento que me hace bien este descanso…lo familiar también me permite pensar de maneras que no tenía previstas. vuelvo a sentirme yo, pero un yo distinto, nuevo, niña…

Mañana prometo instantáneas de Portugal, pero hoy,hoy se trata absolutamente de mi. Hoy necesitaba ir volviendo de a poquito!!!