Ayer pensaba que las personas coleccionan distintas cosas en su vida. Dana coleccionaba de chica ositos, otra persona que conozco colecciona mascaras y tazas de porcelana, algunos coleccionan arte, mi amiga Esmeralda colecciona atardeceres que la gente le manda de todas partes del mundo. Yo colecciono historias.

Lo descubrí hace poco, me encanta escuchar las historias de la gente, especialmente de gente que no conozco y empezar a descubrirla a través de lo que me cuentan . En algún momento de mi vida quise estudiar Antropologia, quizás justamente por esto, por descubrir mundos, pero cuando lei el programa de la carrera me dejo de interesar, estudiar huesos, materiales, analizar el carbono 14 no era para mi.

Yo queria historias vivas y eso es lo que estoy haciendo ahora, viajando, conociendo, hablando con la gente, intentando aprehender lo que hay detras de cada persona. Mirando, pero realmente mirando no solo con los ojos empiezo a descubrir que hay un mundo atras de cada cara.

Ayer a la tarde me fui a hacer masajes ayurvédicos, para el que no lo sabe te aplican aceites medicinales por todo el cuerpo, literalmente todo y en la cabeza. ni que decir que salis hecho una sopa aceitosa y el pelo tarda varios lavados en eliminar todo el aceite que te ponen, pero alli donde fueres… aceptar las costumbres del lugar y lo que tienen para ofrecer.

Para mi el momento del masaje es un momento de relax total, sin palabras, temperatura agradable y música suave. Para la masajista que me atendió era una buena oportunidad de conocer , de charlar, de intercambiar experiencias. Lo primero que me pregunto es de donde era y si estaba casada. Me lo preguntó varias veces. yo trataba de descansar, pero parecía que eso no iba a pasar. Después de tres veces que me pregunto lo mismo , y si tengo hijos, y si me gusta India, decidí que ese no iba a ser el momento relax del viaje. me puse a charlar con ella y asi me entere que lo que mas quería en el mundo era contarme que ella no estaba casada, pero que le habían avisado que el año que viene se iba a casar. Sus padres habían arreglado el casamiento para el año que viene. Lo unico que sabia era el nombre y la edad de su futuro esposo y que lo iba a conocer el día de la boda. La sonrisa y la alegría de esta chica, a la que no le entendi muy bien el nombre eran incomparables, pocas veces vi alguien tan contento y con tantas ganas de compartir con una extraña su felicidad.

Más tarde fui a Fort Cochi a ver la puesta del sol, es realmente hermoso ver como va cayendo en el lago y más hermoso todavía ver a toda la gente ahí, jugando con el mar, sacandose fotos, llevando a su hijos al paseo marítimo. Me pidieron varias fotos de nuevo, pero lo más interesante fue un grupo de cuatro chicos de aproximadamente 20 años. Se acercaron , me preguntaron si hablaba inglés y me dijeron que ellos estaban estudiando y que para mejorarlo iban en su tiempo libre a hablar con los turistas. Uno de ellos quería estudiar en el extranjero y me pregunto si yo conocía Londres, si conocía Canadá y cual pensaba que era mejor para ir a estudiar. Nos quedamos charlando un rato largo, se turnaban entre ellos para preguntarme cosas y escuchaban las respuestas como si se tratara del oraculo.

Hoy a la mañana me senté a desayunar con mi libro. De repente decidí que mejor me dedicaba a mirar a la gente, ya iba a tener tiempo para leer. En la mesa de al lado había una mujer que calcule tendría unos 65 años con una chica más joven. Las dos con saris y hablando un perfecto inglés.Cuando se levantaron me acerque a preguntarles si les podía sacar una foto. Nos pusimos a hablar y resulto que la mujer en cuestión tenía 70 años, era escritora, había publicado su primer libro a los 65 años y ya estaba a punto de publicar el segundo. El dia anterior habiamos hablado con mi hermana Susy que no hay edad para hacer las cosas que uno quiere.

Termine de hablar con ella, entre a Amazon y me compré su libro . Trata sobre problemanticas de la India en formato ficción.me paso su facebook y ahi me entere que era también una activista por los derechos de la mujer en la India. Annu Pillai es su nombre, intercambiamos datos y quedamos en contacto.

No seré antropóloga, pero en este viaje estoy combinando varias cosas que me gustan mucho: viajar, conocer gente diferente y escribir. Como me dijeron hace poco: El mundo es un libro y el que no viaja lee solo una pagina.

Sigamos viajando juntos y conociendo mundos…