En India senti muchas, más de una vez, que las palabras sobran. Estamos acostumbrados a privilegiar la palabra, a decir todo, a no quedarnos con nada. Hacemos un culto de la conversación.

Si yo tuviera que definirme diría, entre otras cosas que soy una mujer en busca de sus palabras. Con el tiempo fui aprendiendo que no nos definimos por una sola cosa, que hay un abanico grande que nos estructura pero no me quedan dudas que a la palabra, al decir le damos un lugar importante. por lo menos, yo , siento que es la manera de comunicación por excelencia. Hasta Ahora, Kerala me cambio…

Deci lo que pensas, conta lo que sentis, hablame, decime que te pasa son frases que pueden aparecer en cualquier interacción, con amigos, con parejas, con hijos…

Y de pronto llegue a Kerala, uno de los lugares más hermosos que visite en India ( uno, no podría hacer una lista de mis top five) y me ofrecen ir a la noche a ver un espectaculo de Kathakali. yo digo que si, primero digo que si y despues googleo de que se trata. San google, nuestro nuevo Dios, parece que tiene todas las respuestas.

Les transcribo lo que dice: un estilo de danza teatro típico de Kerala, en el sur de la India. En ella los cantantes narran leyendas hindúes que los bailarines/actores personifican en escena mediante un complejo lenguaje de nrta (pasos de danza), mudras (gestos de las manos) y navarasya (expresiones del rostro). Todos los personajes son representados por hombres. Por la tradición, el kathakali se ejecuta en festivales que duran toda una noche en los templos hinduistas.

Nada me prepara para lo que voy a ver. Llegamos una hora antes para poder ver cómo se maquillan. en el escenario algunos se maquillan solos , otros se acuestan y algún compañero lo hace. Son maquillajes sumamente elaborados, con cinco colores: negro, blanco, verde, amarillo y rojo, colores de pigmentos naturales , con pinceles o palitos naturales a manera de instrumento. Los personajes bondadosos se pintan de verde y los malvados de rojo.
La obra está encaminada a comunicar nueve emociones: amor, desprecio, tristeza, furia, valor, miedo, repugnancia, asombro y paz.

Todo está codificado, cada gesto, cada color, cada movimiento y sin embargo la emoción más grande que me provoca es Sorpresa. No aparece en el catálogo de emociones que incluye una representación pero no puedo dejar de sorprenderme desde el mismísimo momento que los veo maquillarse, cuando después hay una mínima demostración de los movimientos que vamos a ver y cuando finalmente representan la obra.

Durante una hora no pude desviar la mirada de lo que estaba pasando en ese escenario. no necesite una palabra, ni una sola para entender lo que pasaba y entender es un término muy amplio, había algo del orden de la conmoción.

Hay un silencio , una tensión en la sala que pocas veces sentí en un teatro hablado. Todas las miradas están puestas en lo que pasa. No hay grandes desplazamientos en el escenario, todo se expresa con movimientos de manos y miradas. No me imagine que una persona puede hacer esos movimientos de ojos, acompañados por la música de los instrumentos que me retumba en el pecho.

Es sorprendente y coherentemente con el espíritu de esta danza teatro: no hay palabras para poder transmitir. Hay algo de una naturaleza diferente, una expresión que trasciende lo que uno puede decir, no solo en el escenario sino nosotros como espectadores.

Salgo del teatro completa, viva, impresionada, conmocionada. Nunca vi algo asi, pude conectarme más allá de cualquier explicación.

Al otro dia hacemos un paseo por los backwaters. Consisten en una cadena de lagos y lagunas y canales paralelas al mar Arábigo que se extiende por más de 900km. Vamos navegando , viendo palmeras, cocoteros, animales, gente que vive a la vera de los canales, pájaros, tranquilidad, sonrisas cuando pasamos; pero fundamentalmente sintiendo el silencio.

Podría estar horas recorriendo en un barquito chiquito este paisaje, de nuevo, la vista no alcanza. Hay un silencio que se disfruta, que esta en comunión con la naturaleza, con el sonido de los pájaros , de las hojas que se mueven con la mínima brisa.

Kerala me enseñó y pude vivirlo en carne propia que a veces no hacen falta palabras, que uno puede decir todo, y transmitir todo sin palabras, con gestos, con miradas, con sonrisas.La unica condicion es que el otro esté abierto a ver y a mirar a entender más allá de las palabras.

A veces el decir, no sirve de mucho.Empiezo a entender de otra manera.