Me encanta viajar, los que me conocen lo saben y los que empiezan a conocerme a través de mis escritos ya lo pueden adivinar.

Me gusta conocer otros países, otras culturas, otros modos de mirar. Me gusta viajar con amigas, con hijos, en pareja, viajes de mujeres solas, conmigo misma… en fin todos los formatos me vienen bien, cada uno tiene su peculiaridad.

Hace un tiempo empecé un juego cuando subía a un avión y hojeaba la revista de la compañía aérea. En general siempre promocionan algún destino, aportan datos interesantes, anuncian alguna exhibición de arte; a mi lo que mas me gusta es llegar al final donde esta el mapa con las rutas que cubre la compañía y las líneas aéreas asociadas.

Agarro una birome, si tengo un resaltador mucho mejor (si, soy media rarita: viajo con resaltador en la cartera y empiezo a marcar los destinos que me gustaría conocer, y a fantasear en que época del año, en que ocasión, con quien podría hacer ese viaje.

Tengo una lista de destinos a futuro y estoy casi segura de que en algún momento voy a conocer esos lugares. No me genera ansiedad, como muchos podrían pensar, muy por el contrario, me da la tranquilidad y la alegría de tener muchos proyectos por delante.

Para mas alegría, mi hermana mayor me regalo hace unos meses un planisferio, cubierto con una película negra donde vas destapando (como la raspadita de las loterías) los países que uno va conociendo y a medida que lo haces el mapa del mundo se va coloreando.

Así nació un poco este viaje, que me encuentra escribiendo en el aeropuerto de Ámsterdam, en una escala de 4 horas con destino final Reyjavik, la capital de Islandia. Di vueltas y vueltas, adonde ir, que tenia ganas de hacer, si quería recorrer, ver naturaleza, tirarme en una playa, estar con gente.

Un día me encontré mirando fotos de Islandia y fue una decisión rápida: ahí quería estar, en plena naturaleza, bastante aislada, mirando algún paisaje  blanco de nieves y hielos eternos, escribiendo, leyendo, paseando.

Cuando comentaba que me iba a Islandia muchos me preguntaban:

-Irlanda?

-No, no, Islandia,

-Y porque Islandia?

La misma pregunta me hizo Enrique, el conductor del remise que me llevo a Ezeiza:

-Disculpa la intromisión, pero por algo en especial Islandia?

La respuesta fue siempre la misma, curiosidad, conocer algo distinto, aprender un poco dela mitología vikinga, intentar ver alguna aurora boreal (es un poco temprano todavía, la época ideal es en Enero y Febrero, pero nunca se sabe), bañarme en las lagunas termales rodeada de hielo.

A veces no necesito subirme a un avión para viajar. Las mas de las veces viajo con mi imaginación, organizo viajes con horarios, trenes, hoteles y todo, que serán a futuro, o no serán nunca, no me preocupa. Leo mucho, eso me lleva a viajar a épocas y lugares distintos del mío.

No hago diferencia en el entusiasmo que me provoca visitar un nuevo país, recorrer algún pueblito de Argentina, o deambular por una librería en busca de mundos nuevos, pero debo reconocer que cuando empiezo a planear un viaje la adrenalina me recorre todo el cuerpo.

Leí bastante Islandia antes de embarcarme, varios libros de actualidad, de características de la sociedad, de la crisis islandesa (nos precedieron en la implementación del corralito bancario). Ahora llego el momento de confrontar con la realidad, con las vivencias que me produce y poder compartirlas con ustedes.

Como digo siempre a mis amigas, amigos, a todos los que me leen, siento que viajo muy acompañada, no solo por mis libros, mis cuadernos, mi compu y todo lo que forma parte de mi mundo, sino también por ustedes, que se alegran con cada paseo, cada comentario, que me leen, me comentan, me mandan mensajitos.

A partir de hoy: recorremos Islandia.

Vamos juntos!!!