Mi amiga Debo cumplió 55 años, decidió hacer una fiesta a todo trapo para celebrar la vida, esa que damos por sentada y que tendríamos que aprender a agradecer todos los días. La religión judía es sabia para muchas cosas. Establece que lo primero que uno tiene que hacer cuando se despierta es decir el Mode Ani (yo agradezco), agradezco volver a la vida después del sueño. La segunda parte de la oración es un poco polémica porque agradece el no haber nacido mujer, pero es otra cuestión con la cual no polemizo. Yo intento agradecer todos los días lo que tengo, lo que soy y el lugar en el que me encuentro hoy.

Moni y yo, las Monis, pensamos en regalarle un fin de semana juntas las tres, tiempo, decidimos regalarle un tiempo juntas. Fue un poco egoísta porque fue un regalo para nosotras también, pero la idea era disfrutar un fin de semana a puro sol, charlas, volver a esos encuentros con amigas donde no importa donde estés, la risa sale fácil y la conversación alterna entre temas serios, confidencias y pavadas totales.

Decidimos cruzar el charco, Colonia del Sacramento, y ni bien llegas no podes creer que estemos tan cerca y tan lejos a la vez.

La ciudad de frente al rio, privilegiando la vista y la paz que te da el agua. El tempo y el ritmo que se hacen mas lentos, el mate que acompaña en la calle, en la plaza, en la playa, en el auto, hacen que apenas llegues te parezca que te fuiste de Buenos Aires hace ya varios días.

Eso comentamos varias veces durante el fin de semana:

-Pueden creer que hoy a la mañana estábamos tomando el buque?

-Cuanto hace que llegamos?  5 días?

-porque no hacemos esto más seguido?

-Yo viviría acá, no me molestaría vivir en Colonia.

La pasamos bárbaro, nos relajamos, comimos rico, paseamos, compramos mate y bombilla y llego el momento de volver; antes de lo que hubiésemos querido.

Ya en la terminal de buquebus sentís que estas volviendo, ya percibís la tensión en el ambiente, el apuro, la necesidad de estar primero en la cola, de colarte, de poner mala cara si te tocaron en la fila con el bolso.

Baja un cambio… Volves de vacaciones, relájate, estuviste una semana, quince días, un mes a puro sol y playa, diversión y familia, castillito y mar…. Trata de que esa sensación te dure por lo menos hasta la próxima escapada, Semana Santa, o vacaciones de invierno o algún feriado puente.

La fila es eterna, pero avanza, rápido, ágil y sin embargo tenes los que intentan pasar antes: porque mi familia esta adelante; porque venimos con amigos; porque estaba en la fila pero tuve que ir a hacer el tax free.

-pasa- les digo a todos…

-be my guest.

-no hay problemas, igual vamos a subir todos.

Desde que volví de India estoy mucho mas tolerante, mas paciente, algo de esa paz se me pego y espero que me dure bastante…o mejor , que se haya convertido en una nueva manera de ser en el mundo.

Hay fila para embarcar, fila para migraciones, fila para el tax free, para seguridad, para comprar una bebida que te la cobran a precio oro y fila para subir al barco.

Pero la frutilla del postre es el momento en que abren las puertas del free shop. Es como una multitud saliendo de la cancha pero entrando a un espacio bastante reducido para comprar en el termino de 40 minutos golosinas, chocolates, perfumes, cremas, bebidas.

La mayoría de lo que esta expuesto lo venden en Jumbo o en las perfumerías de Buenos Aires a precios muy parecidos o incluso más baratos. Me sorprende especialmente la actitud de chicos de mas o menos 9 o 10 años llenando sus canastos de caramelos mentos, de chocolates kit kat, de pinturitas de vaya a saber que marca.

Van al ritmo de las madres que abarrotan los canastos de cremas o los padres de bebidas alcohólicas. Nadie controla que llevan, cuanto cuesta, que necesidad hay de comprar todo eso.

Lo veo de costado, lo filmo, me causa gracia pero me causa tristeza, no entiendo esa furia de consumo, esa pelea por llegar primero a la caja me hace acordar a los saqueos del 2011 en versión personas que no tiene ninguna necesidad, en versión comprar por el mero acto de consumir, del comprar por comprar:

-esta en promoción, tres por el precio de dos

-compra, compra… que me dijiste que es?

-Toblerone,

-ah dale, no me gusta mucho, pero compra…

Un nene le dice al papa, casi al borde de la desesperacion:

-papa,apurate, te va acerrar la caja y no vas a llegar comprar nada.

tengo ganas de decirle que no se preocupe, que los mentos los venden en el kiosco de la esquina , los chocolates también y los perfumes de mai en perfumerias Rouge, más barato y pagando en cuotas.

Una hora antes, habíamos estado con mis amigas frente al rio, viendo el atardecer y tomando mate, viendo a los chicos jugar al futbol en la playita, disfrutando de la paz del otro lado del charco y pensando porque no podemos vivir así, todos los días de la semana, todo los días del año.

Me parece que en ese freeshop, en ese buque encontré la respuesta al porque.

Pase un fin de semana increíble, esto no lo va a opacar, pero me hace pensar…nada, solo eso, quería compartirlo con ustedes. Hoy va sin dibujos, sin fotos, solo palabra….