Me encanta leer. leo mucho y muy variado, novelas, historia, crónicas de viaje, filosofía, biografías, escritos de superación personal, comunicación personal y en el ultimo tiempo también mucho de psicología en sus diferentes versiones .

Quienes me conocen, (y para los que no, se los cuento) saben que tengo en mi casa tres bibliotecas: una personal en mi cuarto. otra mas grande en mi escritorio y la ultima familiar en el hall de distribución a los cuartos. A su vez cada uno de mis hijos tiene su propia biblioteca con libros que tiene que ver con sus intereses personales.

Tengo un estante en la biblioteca de libros por leer y una fila que ocupa una de mis mesitas de luz con libros por leer pero mas próximos en el tiempo. De esta pila es que elijo cuando salgo de viaje.

Me cuesta pensar en una casa en la que no circulen libros, me cuesta pensar en personas que pueden llegar a determinada edad y no tener sus propios libros, o irse de viaje y no llevar ni uno solo. Conozco muchas de esas personas y con el tiempo, y también gracias a lecturas que hice aprendí a no juzgar, a no criticar, a entender que cada uno tiene sus propias motivaciones en la vida, aun así… me cuesta entenderlos. pienso que se están perdiendo algo.

Una vez, para el cumpleaños de una persona que empezaba a conocer le regale un libro. Se lo di, me miro y me dijo:

-un libro… para que?

Me sorprendió, pero al día de hoy agradezco y valoro su absoluta honestidad. Yo, en oposición a eso recuerdo siempre uno de los mejores regalos que recibí: Una amiga me regalo 10 libros, especialmente elegidos para mi, un paquete con 10 libros novelas, biografías, historias de amor. Se lo dije en ese momento y se lo vuelvo a decir ahora: Nori, fue de los mejores regalos que me hicieron.

En este viaje me traje 4 libros y como siempre el Kindle con algunos mas cargados para el caso en que termine los cuatro. Elijo muy cuidadosamente que llevarme, que tengo ganas de leer y que cantidad.

Ayer termine uno que me prestaron y que decidí que me iba a acompañar. Viéndolo ahora, no me parece casual la elección: Memorias de un psiquiatra, de Irvin Yalom, un filosofo existenciaista de mas de 85 años que sigue atendiendo en su consultorio en Palo Alto , Estados Unidos y que en el ultimo tiempo escribió muchas novelas en las que aplica sus conocimientos de psicoanálisis y terapia existencial.

En este libro, su propia biografía escribe mucho sobre el tema de la muerte, sobre como lo trabajo en terapia grupal al principio con pacientes enfermos de cáncer en una forma totalmente novedosa y mas adelante con personas sanas, médicos, personas abandonadas por sus parejas, mujeres,hombres, soldados .

Una de las cosas que descubrió a través de sus pacientes es que el enfrentamiento con la muerte sirve como una experiencia de despertar, una que nos enseña a vivir mas plenamente. cuestionarla, incorporarla cono parte de la vida, enfrentarnos a ella, ya sea a la propia o a la de cercanos es la alarma que nos dice: viví!! vivi plenamente, pone todos sus sentidos en esta vida.

Una de las frases que me conmvio es cuando escribe de aquellos que le tienen mucho miedo a la muerte. ¿Saben quienes son? : justamente los que viven una vida carente de sentido , el que siente que no vivió plenamente tiene terror a morir.

Y ustedes se preguntaran que tiene que ver esto con Islandia?

En este viaje agudice todos mis sentidos, me salí de todas mis zonas de confort, deje que el agua que salpican las cataratas ( tiene un nombre técnico pero no lo recuerdo) me empape, me bañe en aguas termales a 40 grados con la lluvia mojándome la cara, espere a 2 grados y un viento frió dos horas a las 10 de la noche para ver la aurora boreal, me reí mucho, muchísimo con mis compañeros de viaje y en todo momento me sentí inmensamente viva.

Irvin Yalom les pide a sus pacientes cuando empiezan su terapia que marquen en una linea cuyo comienzo es el nacimiento y su final es su muerte, donde creen que están ubicados. Es una toma de conciencia enorme darnos cuenta que ya pasamos bastante mas que la mitad de nuestra vida.

No sabemos cuanto nos queda por vivir, por eso, hagamoslo con Sentido, aprovechando todos nuestros sentidos, no tengamos miedo de emocionarnos, de llorar, de reír, de decir cosas lindas a los otros, de relacionarnos con gente que no vamos a ver quizás nunca mas, pero que hoy están con nosotros.

Mañana prometo seguir contando de Islandia, pero hoy, hoy quise celebrar la vida, y festejar la manera en que elijo vivirla día a día.