Capitulo final de GOT. Uno de los protagonistas pregunta y se pregunta: ¿que es lo que une a las personas? ¿ A los pueblos? A los amigos?

No nos unen ni los lugares, ni la religión, ni el dinero, ni siquiera las ideologías y valores compartidos porque sino no podríamos ser amigos de personas que piensan y actúan muy diferente a como lo hacemos.

Nos unen las historias, lo que vivimos y atravesamos juntos. Nuestras memorias compartidas. La historia es la guardiana de nuestras memorias.

Nada en el mundo es mas poderoso que una buena historia y ya desde chicos nos gusta que nos cuenten alguna antes de dormir o en un momento de relax, cuando crecemos nos gustan las historias de héroes, de gente que atraviesa circunstancias difíciles y sale fortalecida.

 Capítulo aparte merecen las historias de amor. Mas allá de las frases New Age que entronizan al sentimiento amoroso, cada vez mas sabemos que lo que mueve a las personas es la necesidad de ser amado, mucho más incluso  que la de amar.

El sábado fui al cine a ver Rocketman, la vida de Elton John, quien a los 25 años era una de las estrellas de rock mejor pagas de la historia. Llenó estadios, muchos estadios, tuvo todo el dinero que quiso, casas, autos, joyas…. El mundo a sus pies, y sin embargo siguió siendo el mismo chico que buscaba el amor y la aprobación de sus padres.

Nadie crece entero, fuerte emocionalmente si las primeras figuras que te acompañan en esta vida no pueden, no saben, no quieren mostrarte su amor incondicional. Si mis padres, no piensan que soy valioso tengo una carencia difícil de llenar, un hueco, una herida que no cura.Todo lo que hacemos en la vida adulta es una prolongación o un producto de lo que fuimos cuando niños.

Hay personas que buscan toda la vida llenar ese vacío. Van por la vida buscando y buscando, responsabilizando al mundo de aquello que no encuentran: son adultos niños, son inmaduros emocionalmente.

 El problema es que buscan afuera, en lugar de buscar y curar las falencias al interior de ellos mismos.  El amor es registro del otro, dice Sergio Sinay, pero para registrar al otro primero tengo que saber quien soy yo.

Hay una tarea primera y es la de definirme por mi mismo y no en función de los otros, ser valioso para mí y recién ahí vendrá la valoración externa.

Hace muchos años, mi hija Dana volviendo de un viaje de varios meses que decidió hacer sola, me dijo una frase que guarde para siempre dentro mío:

-me encanto viajar sola, me convertí en mi mejor amiga y me gusto, porque siempre me voy a tener a mí misma.

Muchos años después yo viaje sola a la India y no deje ni un día de acordarme de ella. Cuando me decían: -Que valiente, viajas sola- yo sentía que no se trataba de valentía sino de escucharme a mi misma, de registrarme, de darme cuenta de que sola también estoy completa, que no necesito unirme a otros para tapar mis carencias.

A veces atravesamos caminos con otros, a veces los caminos se bifurcan y seguimos caminos distintos, a veces nos encontramos o reencontramos con personas del pasado, o con otras que hasta ayer eran desconocidos y hoy son compañeros de ruta. Nos unen las historias, pero sobre todo, nos apuntala la historia que nosotros mismos vamos construyendo y de la que somos artifices.