Los eventos sociales son precisamente eso, oportunidades de mostrarnos ante los demás. A veces no importa que se festeja o a quien se homenajea sino que es lo que quiero mostrar ante los otros, como estoy, con quien estoy, como soy recibido o considerado por el otro.

La pregunta del millón es siempre la misma: ¿porque nos importa tanto mostrarnos ante los demás?? Porque tenemos esa necesidad de que el resto me valore, me considere, me acepte?  ¿Porque no me alcanza con mi propia valoración que al final del camino es la única que importa realmente?  A veces revelarnos a los demás tal como somos da vértigo y por eso aparentamos, nos escondemos tras máscaras, las mas de las veces apariencias de felicidad

¿Cuáles son los pensamientos que se esconden detrás de esa mascara que nos ponemos, de la sonrisa que algunos impostan y de la demostración de afectos y cariños que nos propiciamos unos a otros?

¿Que se esconde detrás de un saludo? De un como estas? De un beso forzado? ¿Qué queremos mostrar y a quién?

En el último tiempo empecé a respetar mis ganas, no voy indiscriminadamente a todas partes, elijo muy bien donde participo y donde no, decido con quien voy, no todos los eventos ameritan las mismas compañías, respeto mis tiempos y mis espacios.

Hay espacios que son propios, íntimos, hay espacios netamente sociales, hay espacios familiares, con la configuración de familia que cada uno decida y acepte como tal. Hace poco le decía a uno de mis hijos: el nosotros tuyo no es necesariamente el nosotros de otras personas aunque formen parte de tu mismo núcleo, averigua bien a quien se refiere alguien cuando dice nosotros.

Ayer estuve en un festejo, una celebración de la vida, de la amistad, de los afectos, de los vínculos. Comimos, bailamos, cantamos, nos encontramos, nos alegramos de estar celebrando juntos. La gran mayoría estábamos para celebrar… los menos, pero siempre los hay; para mostrar, demostrar, demostrarse y mostrarse…

¿Cual es la necesidad de exponer públicamente lo que siento por el otro? ¿A quien están dedicadas las expresiones de amor: a la persona amada o a los otros observantes?, ¿quien es el verdadero receptor de ese abrazo, de ese beso?   A veces, muchas pienso que es el publico que mira, que es testigo cautivo y no la persona que lo recibe.

Castillos en el aire, con naipes de algodón…

Celebro la vida, brindo por la vida y por la posibilidad de discernir que quiero mostrar y que quiero guardar para mi intimidad.  Sigo sin entender y aceptar la cultura de la intimidad como espectáculo.

Los actores al teatro, los personajes al escenario y la vida real a vivirla sin estar tan pendientes de mostrar y demostrar….al fin y al cabo, nos perdemos en la imagen que pretendemos que los demás vean, y en el camino nos perdemos de que nos conozcan tal como somos.