Creo que una de las cosas más difíciles que hay es conocer realmente a las personas.

Soy de esa gente que quiere recorrer el mundo, conocer las distintas culturas, indagar en la historia, en las religiones de otros pueblos, en distintas formas de organización familiar.

 Mi biblioteca es muy variada, tiene desde novelas de autores clásicos, contemporáneos, europeos, africanos, mujeres, hombres, trans, hasta libros de biodecodificacion, constelaciones familiares, regresiones, autoayuda, psicología, sociología, sin dejar de pasar por historia judía, biografías de personas que me interesan, relatos de sobrevivientes.

A veces siento que todo me interesa, todo me interpela, tengo un ansia de conocer y entender.

Hoy, en una charla sumamente enriquecedora, una persona que para mí es muy importante, significativa, valorada y querida me hablo de los arquetipos de Jung.

El sostiene que nuestra personalidad esta conformada por arquetipos de orden universal que forman parte del inconsciente colectivo y permiten explicar de alguna manera nuestras motivaciones y modos de comportarnos. No estamos formados por uno solo, somos una combinación de varios donde hay aspectos del Yo, del Alma y del Ego, pero hay uno que predomina sobre los otros.

Según ella el mío es el que Jung define como Buscador o Explorador y eso vendría a explicar no solo mi deseo de viajar, explorar y conocer lugares remotos y exóticos en el mundo sino fundamentalmente la necesidad de explorarme y conocerme a mi misma y en el camino conocer a los otros que me rodean los grandes miedos de este tipo son : Miedo a la Ignorancia y Miedo a ser engañado.

A veces creo, en esta búsqueda que inicie hace ya algún tiempo, quizás desde hace más tiempo del que me parece, pero recién ahora soy consciente de eso, que es un camino arduo y largo conocernos, pero tanto más conocer, realmente conocer a los que nos rodean.

A veces pensamos que los que tenemos cerca son transparentes a nuestros ojos, que los conocemos y de repente percibimos que no es así. No se trata de que el otro se disfraza, no se muestra tal cual es sino de las mascaras y velos con que nosotros lo investimos. A veces el otro no es otro sino el espejo en el cual yo me veo…

¿Suena confuso? Quizás, pero entenderlo así, intentar entenderlo así nos obliga a responsabilizarnos de que es lo que vemos, que es lo que queremos ver, que es lo que decidimos poner en juego cuando no vemos realmente al que esta al lado, enfrente o cerca nuestro.

A veces, lo desconocido no esta en la otra punta del planeta, esta cerca, muy cerca nuestro y es nuestro desafío verlo tal cual es y no como quisiéramos que sea. Develar algo, es precisamente eso: sacarnos los velos, aprender a ver, mirar con todos los sentidos, incluso con el corazón.

En ese momento, cuando veamos bien, nos vamos a descubrir tal como somos, con nuestras grandezas y nuestras miserias y vamos a estar listos para salir al mundo, a mirar con otros ojos, a comernos el mundo y aprehenderlo.