No es necesario hacer grandes viajes para sentir la distancia. No hay que irse muy lejos para percibir lo diferente… A veces es simplemente un viaje hacia adentro.

El fin de semana me paso algo de esto. Viajamos a Colonia, Uruguay, con Debo y Moni, no todos los días podemos festejar no solo un cumpleaños sino la vida misma, el compartir , el mirar para atrás y seguir eligiendonos.

Salimos muy temprano , a las 7. 15 para aprovechar bien los dos días de paseo. Apenas llegamos ya sentimos que nos fuimos hace varios días.

El taxi que nos lleva al hotel, en una mañana a puro sol nos pregunta:

-primera vez en Colonia?

-no, ya vinimos varias veces. Es muy lindo.

-Es mi lugar en el mundo, no lo cambio por nada.

Yo pienso… podría vivir acá. Tener una casita con vista al río, dedicarme a escribir, pasear por la playa al atardecer, tomar mate…

En línea recta nos separan 50 km, y sin embargo parece que estamos en otro tiempo, que el tiempo se enlentece y que eso mismo es lo que nos da paz.

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese no que , pero las de Colonia, con el marco del río, de las murallas, de la gente sentada mate en mano o caminando a ningún lugar , son bellas, bellas, bellas.

Nos sentamos a ver el atardecer, un sol naranja inmenso empieza a esconderse atrás del mar, es mágico, hipnótico. uno no puede dejar de mirar hasta que queda apenas un puntito en el horizonte.

Los chicos estan todavia en el río, las familias en sillitas plegables tomando mate, salus, comiendo facturas o pasta frola, algunos papás juegan un fulbito con los hijos.

Pienso que distinto es en Buenos Aires. Lo digo en voz alta y Debo me responde:

-es que nosotros construimos la ciudad de espaldas al río…

Es verdad, creo que recien en el ultimo tiempo, con el proyecto de Puerto Madero empezamos a darle un poquito de bolilla a nuestro Rio de la Plata.

También revalorizamos un poco el río en zona Norte, Peru Beach, la ribera del río, los barquitos, pero durante años, muchísimos años no fue un paseo que tuviéramos en cuenta, e incluso hoy no lo tenemos muy incorporado.

De espaldas al río, me hace pensar la frase….

Siempre decimos que la Argentina se construyó con la gente que bajó de los barcos, del agua, y sin embargo… construimos la ciudad dándoles la espalda. Quizás es una metáfora de como somos los argentinos. No quiero ser muy categórica, o muy bardera, pero muchas veces somos de dar la espalda a lo distinto, lo diferente, lo que pensamos que es menos … Nos perdemos algo en el camino, nos perdemos la riqueza de lo diferente, de lo diverso, la oportunidad de aprender del otro…

Nos perdemos la felicidad de un atardecer al borde del río, en paz, y sin embargo cuando lo vemos del otro lado del charco, o en la playa de Punta del Este nos encanta…lo aplaudimos.

Tan cerca y tan lejos…. El sol se pone, empieza a brillar en el otro extremo del mundo… en las antípodas, Oriente. Tan diferente y tan igual.

Supongo que los chicos que remontan barriletes a la orilla del mar en India o China sienten la misma alegría y embeleso que los nuestros jugando al fútbol o haciendo castillitos de arena cuando el sol se esconde atras del mar.

Colonia, escapada de uno o dos dias, imperdible, volver en el tiempo.