Todos los años hago mi balance de fin de año. Es un momento que espera aunque en el ultimo tiempo creo que hago un balance casi diario. Hace ya un tiempo que medito todos los días, tengo una app que se llama Mediotopia y a las 6, 7 de la tarde, busco un lugar tranquilo en la casa, bajo las luces, alguna vez prendo velas y me desconecto del mundo. Cuando abro la app lo primero que pregunta es: como te sientes hoy? Ansioso, Molesto, Relajado, Dolorido, tranquilo, decepcionado. Este es un primer registro para poder empezar a gestionar mi estado de animo. Son 10, 15 minutos en los que bajo un cambio, me aclaro la mente y termino agradeciendo lo que tengo, lo que soy, lo que logre en ese día, en esa semana, en este año.

Y ahora si, se termina este año. Seguramente va a ser recordado en los manuales de historia como el ano de la pandemia, el año en que se cerraron las fronteras, se derrumbo la economía en casi todo el mundo, se incorporo el barbijo a nuestra cotidianeidad, el año del que dejamos de besarnos, el año del codito.

2020 el ano en que se cerraron las escuelas, los espectáculos, los eventos masivos, los festejos masivos y no tan masivos, en el que muchos no pudieron despedirse de sus queridos, en el que por semanas y semanas no vimos a nuestros padres, nietos, amigos.

Definitivamente este año va a marcar un antes y un después en nuestras vidas, en nuestros vínculos, en nuestra escala de valores. Todos aprendimos mucho, todos somos mas sabios, todos somos, a mi entender mas humanos, mas reales.

Fue un año especial, duro, difícil pero no por eso diría que fue malo. Esto es algo que también aprendí: no hay bueno y malo, no hay absolutos, la vida se compone de claroscuros, de luces y sombras y este año todos, absolutamente todos lo vivimos en carne propia. No fue igual para todos, seria ingenuo pensarlo, pero no hubo una sola persona que no haya reflexionado sobre esto que nos toco vivir: una época histórica, un fenómeno mundial que nos mostro de que se trata ,también, la globalización, con lo bueno y con lo malo.

Esta ultima semana me encontré con distintos grupos de amigos en esta vorágine tan de fin de año en la cual queremos saludarnos, cerrar ciclos, desearnos cosas buenas para el año que viene, vernos antes que se termine, aunque el 1 de enero todo va a seguir siendo bastante parecido a los últimos días del año. En uno de los encuentros una amiga nos propuso que dijéramos algo bueno que nos paso este año. La primera reacción general fue: lo bueno es que se termina… algo bueno, nada, un desastre…

Pasaron unos minutos , un silencio y de a poco cada una pudo rescatar algo bueno que nos dejaba este 2020, es mas, no solo ALGO, sino mas de una cosa, hubo que esperar que cada una dejara de hablar para darle paso a la siguiente que ya tenia su lista preparada.

Repetí esta consigna en cada grupo que me reuní, en cada encuentro, en cada WhatsApp grupal en que nos despedíamos. No hubo una persona que no rescatara cosas positivas, grandes enseñanzas, momentos únicos que no se hubieran dado si el ano hubiera sido «normal».

No hay bueno, ni malo, esta lo que hacemos con lo que nos pasa y creo , sinceramente creo que todos hicimos mucho este año. Estamos cansados, queremos que el próximo podamos abrazarnos normalmente, saludarnos a lo argentino, con beso y abrazo repartido en cada encuentro, pero no me estaría equivocando si dijera que no todo fue malo, que lo vamos a recordar, incluso con una sonrisa.

En lo personal agradezco, solo digo gracias.

GRACIAS por estar sanos

GRACIAS por todo lo aprendido

GRACIAS por lo vivido.

GRACIAS por estar juntos

Y ahora si…. 2021, te estamos esperando.